

La almadraba es una de las tradiciones vivas más antiguas de occidente. Se remonta a la época de los fenicios, quienes hace ahora casi tres mil años instalaron sus factorías en el Estrecho e industrializaron la pesca del atún. Su arte se mantiene y se inspira en la captura de atunes de manera sostenible mediante un laberinto de redes fijas colocadas en las zonas próximas a la costa gaditana, lo que hace que sólo un porcentaje del total de los ejemplares que pasan por el Estrecho puedan ser capturados. Esto, unido al tamaño de las mallas de la red, que hace que el tamaño de los atunes que se pescan oscile entre los 180-200 kg de peso y una edad media de 14 años, hace que sea una técnica compatible con la pesca responsable, ya que esos peces ya han desovado durante muchos años en el Mediterráneo.
En las costas de Cádiz hay cuatro explotaciones pesqueras que mantienen el arte milenario de la captura del Atún rojo del Atlántico mediante la técnica de la Almadraba, Zahara de los Atunes, Conil, Barbate y Tarifa.
Se lleva a cabo cada año, cuando los atunes rojos del Atlántico pasan por el Estrecho de Gibraltar para desovar en el mar Mediterráneo durante los meses de abril a junio. En ese momento los ejemplares están llenos de grasa y huevas, llamándose a este momento “Almadraba del derecho”. También se realiza la captura cuando regresan del desove en el mes de septiembre, pero en ese caso son mucho más delgados, con menos grasa y de menor valor, denominándose “Almadraba del revés”.
Las Almadrabas se empiezan a “calar” o colocar unos dos meses antes del comienzo de la época de captura. Cuando llegan los atunes rojos y entren en el laberinto de redes, estas les dirigen hacia el lugar donde se realiza la captura o “levantá”, momento en el que decenas de pescadores tiran con fuerza del “copo”, red situada en horizontal en el fondo, obligando a los atunes a salir a la superficie y siendo capturados por los barcos situados alrededor.

El atún rojo es un producto muy cotizado en los mercados y en la cocina oriental especialmente y las mejores piezas son exportadas hacia Japón. Sin embargo, mucha de la producción se queda en nuestras localidades costeras que, sobre todo en la temporada, nos ofrecen multitud de platos espectaculares con el atún rojo como estrella gastronómica, bien sea elaborado, en salazón o en conserva.